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09/07/2020
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Hechos y noticias que acompañaron el advenimiento de la COVID-19

por Miguel Saludes

MIAMI, Estados Unidos. – Casi antes desde sus inicios, el 2020 parecía confirmar la mala fama que la tradición popular pone sobre los ciclos anuales bisiestos. Catástrofes, guerras regionales, disturbios sociales en diferentes países, tétricas predicciones climáticas y noticias similares no hacían predecir el verdadero desastre que se avecinaba y que ya estaba haciendo sus efectos en una populosa urbe china. La nueva epidemia desatada en algún punto del gigante asiático apenas era destacada en alguna nota de prensa mientras las redes sociales mostraban un desmesurado despliegue de fuerzas imponiendo el encierro a ciudades enteras en aquel país. Pero aquello sonaba demasiado lejano, compatible con la forma de gobierno que rige la vida en China, pero imposible de concebir en nuestras realidades occidentales y democráticas. Se multiplicaron los memes de todo tipo tomando a broma lo que en poco tiempo se convertiría en una auténtica pesadilla para el mundo entero.

Poco a poco, a un ritmo cada vez más acelerado, el mal fue tocando todos los confines del planeta. La gente comenzó a ponerse seria cuando vieron desaparecer de los estantes mascarillas, desinfectantes y, lo que todavía resulta inexplicable para tantos, el papel sanitario. El acaparamiento siguió de manera frenética sobre cajas de agua, carnes y otros productos de primera necesidad. Se establecieron límites a su venta en los grandes comercios norteamericanos, una medida inaudita que contribuyó a incentivar la histeria.

Teorías de todo tipo comenzaron a correr. Desde las que daban fe de la proximidad del Juicio Final anunciado en los textos bíblicos, a las que giraban alrededor de tesis conspirativas de toda índole y color ideológico. Crédulos, incrédulos, escépticos y no tantos, tuvieron que ceder ante la extraña epidemia. La virulencia mortal de su aparición coincide en un panorama enrarecido por hechos y situaciones no menos amenazadoras para la humanidad.

Desde mi llegada a Estados Unidos he mantenido una costumbre que casi se ha vuelto obsesiva: buscar a diario en Internet aquellas noticias destacadas, para archivarlas por días y lugares donde estas se producen. Así, desde el 2005 hasta la actualidad.

¿Cómo ha quedado recogida la noticia en este seguimiento personal? Veamos.  

China abría el último mes del 2019 con excelentes indicadores, anunciando un crecimiento industrial al ritmo más rápido de sus tres últimos años. Para el 19 de diciembre ya cuenta con su primer buque portaaviones moderno, el Shandong**. En la arena internacional notifica recortes arancelarios como parte de un acuerdo con Estados Unidos, tras meses de agria disputa comercial y acercamiento a América Latina. Buenas noticias opacadas por oleadas de manifestaciones prodemocracia en Hong Kong desde el 2 de diciembre. El presidente chino afirma liderar esfuerzos para manejar riesgos locales y reconstruir economías regionales, esto en aparente respuesta a las protestas hongkonesas. En Irán, el ambiente se caldea por protestas que son reprimidas al coste de centenares de civiles muertos. Europa termina el año entre reformas de pensiones, cumbre climática con sede en Madrid y la salida de Reino Unido de la Unión como resultado del Brexit. No es hasta el 31 de diciembre que aparece la primera referencia pública sobre el brote de una extraña neumonía en Wuhan.

La entrada al 2020 se produjo bajo el resplandor de los incendios en Australia. Una noticia que ocupó las primeras planas mundiales durante enero y parte de febrero. En Hong Kong continuaban las protestas estudiantiles. Los iraníes vuelven a las calles pidiendo la renuncia del líder supremo. El 3 de enero un operativo norteamericano ultima al general Qasem Soleimani. En Estados Unidos se producen marchas en favor de las armas mientras varios medios piden garantías de atención médica universal. En Colombia y Chile resurgen núcleos de protestas que hacen temer el retorno de aquellas jornadas turbulentas de finales del 2019. En Italia, la derecha de Salvini sufre un revés electoral en la región norteña de Emilia Romagna, mientras que, en Rusia, Putin recibe apoyo a sus intenciones reelectorales.

Del COVID-19 poco. Las noticias apenas hablan de su expansión, aparentemente controlada, con una cincuentena de casos y las primeras muertes. En este escenario se produce la distensión de las tensiones comerciales entre Washington y Pekín con la propuesta de un acuerdo que cierra las disputas. De interés resalta la declaración de la OMS sobre el brote neumológico como un nuevo virus, el aviso con el que Corea del Norte recibe el año sobre una “novedosa arma estratégica” y la revelación de Elon Musk del proyecto que propone llevar a Marte el primer millón de colonos antes del 2050.

Honrando la memoria de Li WenliangFebrero inicia con la noticia del arresto del médico chino, Li Wenliang, que previno al mundo sobre la nueva epidemia. Cuatro días después (el 7 de febrero) el galeno muere a consecuencias del coronavirus. Reproches al margen, el mundo sigue inmerso en sus problemas locales: impeachment en Estados Unidos, crisis venezolana, disputas políticas en España encendidas por el viaje de la canciller venezolana Delsy Rodríguez o la protesta de los agricultores españoles reivindicando un renglón a punto de irse a la ruina. Salvini amenaza al gobierno italiano, pero sufre un nuevo revés en su pulso con el movimiento Sardinas, esta vez en Roma. Australia anuncia lluvias salvadoras y en Hollywood una película coreana arrasa con los Oscar. Estados Unidos llega a conformar un polémico acuerdo de paz con los talibanes afganos mientras el presidente Trump enfrenta el intento de juicio político mostrando la fortaleza de una economía que llega a sus mejores cifras en décadas. Plagas de langostas hacen estragos en zonas de África oriental, agudizando una hambruna crónica. Casi finalizando el mes la OMS declara que la expansión del nuevo coronavirus es preocupante, pero niega que se trate de una pandemia. En tanto, China agradece a Cuba y a Chile su apoyo en la lucha contra la epidemia. Dos notas de interés en este aspecto se producen en Ucrania, con el recibimiento a pedradas que dieron ciudadanos de esa nación a compatriotas regresados de China por el brote. La otra es una sugestiva reseña acerca de cierto libro escrito en 1981 donde se “predice” el coronavirus en Wuhan. El 29 de febrero se reporta la primera muerte por COVID-19 en Estados Unidos. Un breve comunicado, sin detalles, da cuenta del hecho luctuoso, ocurrido en Washington, así como del reporte de tres casos de infección en el mismo estado, California y Oregón respectivamente. Una nota de interés se produce en Holanda con la propuesta gubernamental de aprobar una pastilla letal para personas mayores de 70 años que deseen tomarla. El debate para su aprobación queda en suspenso hasta el verano. Una noticia que pasa sin causar muchos ruidos.

Marzo, el mes trágico en la expansión de lo que ya sin dudas es una epidemia, inicia con noticias de recesión y violencia récord en México, la reaparición del conflicto sirio del que ya apenas se habla, y una ligera referencia a la situación en Yemen con denuncias de secuestros, tortura y desaparición de prisioneros. Un tema que, para muchos, ni siquiera merece seguimiento al tratarse de un país al que pocos sabrían ubicarlo en el mapa. El problema de los refugiados provenientes de estos conflictos explota en las fronteras entre Turquía y Grecia, cuando Erdogan permite el paso a miles de retenidos que son recibidos a golpe de gases lacrimógenos en la parte griega. El día 5 de marzo las noticias se enfocan en Roma bajo las garras del coronavirus. Italia aísla la parte norte para prevenir que el mal se extienda al sur, de pobreza contrastante y con menos recursos que sus vecinos septentrionales. El día 9 la economía japonesa cae en picada. Algo que ya se avisaba, pero que se acentúa ante el temor del coronavirus. España recibe el 8 de marzo con sus ciudades repletas de entusiasmo feminista. Resaltan los lemas y eslóganes esgrimiendo un feminismo irracional que puede resumirse entre tantos en una frase que algunos y algunas (algunes para estar en onda) debieran recordar con pesar: “el machismo mata más que el coronavirus”. Días después comenzará a verificarse una especie de carrera macabra en la superación del número de contagios y fallecimientos en la que España sigue de cerca a Italia.

También en marzo Colombia vive pendiente de una investigación abierta al presidente Duque por delitos electorales y Cuba ocupa espacios por el juicio contra los discutibles performances de un artista que se proclama contestatario. En Estados Unidos el presidente promete medidas económicas para enfrentar las consecuencias de la pandemia. Los estantes de los mercados comienzan a vaciarse de productos de limpieza e higiene que se tornan deficitarios. La compra compulsiva, más anormal que la acostumbrada, se observa en los comercios, donde la gente carga con comida, agua, leche y otros alimentos. Curiosamente nada se ha dicho sobre confinamientos y cuarentenas que hagan predecible una situación que justifique esta reacción. Por otra parte, en China se empieza a ver la luz cuando el 11 de marzo Wuhan retorna a sus actividades económicas. Ahora son los chinos continentales los que piden a sus familiares residentes en Europa, sobre todo en España, que regresen momentáneamente para escapar de los estragos de la epidemia. A estas alturas las cifras de contagios y muertes comienzan a ser noticia en numerosas regiones del planeta, superando en algunos casos los números oficiales emitidos en el foco original de la pandemia.

En Estados Unidos las escuelas cierran sus puertas sobre a mediados de marzo y el día 15 el presidente proclama la emergencia nacional. El 11 se confirman desde Cuba los tres primeros contagios, todos extranjeros. Dos de ellos serán las primeras víctimas contabilizadas por la Isla: un italiano (18 de marzo) y un ruso (marzo 26). China brinda apoyo médico a Italia y a otros países. Rusia sigue enfrascada en sus propuestas de cambios constitucionales propuestos por Putin y en el Vaticano se vive una inusitada Semana Santa a puertas cerradas y en completa ausencia de feligreses. La situación que se repite alrededor del mundo católico, donde las celebraciones se hacen a través de imágenes virtuales. Ni la Tierra Santa escapa a este panorama.

Las últimas semanas de marzo traen noticias esperanzadoras desde China con el relajamiento de restricciones estrictas en Hubei y la disminución de casos nuevos a casi cero. Corea del Sur muestra una labor ejemplar en el control de la pandemia. Cuba cierra sus fronteras al igual que otros países. También lo hacen en Estados Unidos, donde varias ciudades declaran el confinamiento. Trump lanza un paquete bimillonario de ayuda para paliar los estragos de lo que ya se avizora como el desastre económico que seguirá en los meses venideros. La pérdida de empleos se agudiza mientras en Nueva York (marzo 20), Florida y California crecen los contagios y muertes. Se decreta confinamiento en California, confinamiento obligatorio en Nueva York y toque de queda limitado en Florida. En la arena política internacional resalta la recompensa millonaria lanzada por Estados Unidos por pistas que conduzcan a la captura de Maduro. A esto seguirá más adelante el anuncio de maniobras conjuntas anti narcótico en aguas del Caribe cercanas a Venezuela.

De marzo resaltan varias notas de prensa. La anécdota curiosa se produce con el asalto de un hospital en Kiev para robar mascarillas sanitarias (100 mil), otra que habla de la suspensión de una funcionaria norteamericana destacada en China para monitorear situaciones de brotes epidémicos. El hecho ocurrió en junio del 2019. Otra refiere sobre la posibilidad frustrada en el 2015 de conseguir una vacuna para este tipo de coronavirus. Se reporta aumento de venta de armas en Estados Unidos y Alemania termina el mes con una nota preocupante tras el suicidio del ministro de finanzas Thomas Schaefer. La locomotora europea se reciente y avisa que una recesión es inminente e inevitable.

En abril la pandemia se enseñorea en casi todos los rincones del planeta. Para Nueva York se cumplen los peores pronósticos y se rompe el récord de fallecimientos en un día. Estados Unidos supera a Italia y España en contagios y muertes. El resto del continente americano, con mayores o menores diferencias, no escapa de la calamidad. Ecuador y Brasil van llevando la peor parte, pero el futuro augura desastres mayores. La caída de los precios del petróleo desde mediados de marzo se torna en el síntoma de la crisis que se cierne.

Hasta aquí este repaso personal del mundo noticioso en el que se produjo la aparición de esta tragedia que recién comienza, de consecuencias difíciles de predecir. Provenientes de agencias informativas reconocidas, ofrecen una idea del contexto en que se produjo el surgimiento de la pandemia y su expansión. Llama la atención algunos aspectos de una crisis que está en fase de estabilización tras producirse el pico en la curva que mide su avance epidémico. Esto sin la ayuda de algún medicamento con efectividad comprobada y sin la vacuna por la que muchos batallan. Interrogantes, dudas y cuestionamientos quedan abiertos a la lectura de los detalles. El epilogo de esta historia tal vez aún este lejano, pero existen muchos hilos para hilvanar su compleja trama de cara a prevenir el futuro que nos presagia el paso del contagio.
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Portaaviones Liaoning** En realidad, el Shandong es el segundo portaaviones chino. El primero fue el Liaoning (aquí a la izq.), un portaaviones llamado Admiral Kuznetsov y posteriormente bautizado Varyag en Ucrania, donde quedó a medio construir al producirse el derrumbe del imperio soviético. Los ucranianos lo heredaron y lo vendieron y remolcaron a través de medio planeta hasta China. Aunque los chinos lo pusieron en servicio finalmente en 2012, para entonces, pese a su formidable apariencia, ya se había convertido en una nave anticuada frente a portaaviones de última generación de Estados Unidos y Francia. Finalmente, China lo ha destinado a servicio de entrenamiento.